martes, 18 de junio de 2013

Entrada 3

Este sistema educativo en el que vivo me oprime con la manipulación retorcida y castigadora. Se podría decir que mi regulación es como la de un adolescente, por determinación externa y ellos, lo saben. Pero no solo yo soy la que lo siente, al parecer somos varios.
Entonces yo que en este juego hago el papel del ello, donde mis pulsiones y lo libidinal es el hilo de aquella marioneta que coordina mi vida.

Soy el humo que inpiro y luego sale al exterior de mi mundo por los orificios nasales... Un mundo que busca la tranquilidad y la verdadera libertad... Libertad de ser y de expersión que desea gozar una individualidad para ser compartida con el resto de mis iguales.
En cambio yo no busco este equilibrio interno, dejo que lo externo domine mi interior... Es el miedo que deriva de mis inseguridades lo que no me permite combatir o al menos aprender a vivir con el en una armonía para continuar hacia un nuevo ciclo vital que me lleve hasta la autorealización de mis necesidades superiores.

Es este sistema educativo el que me hace caer en cuenta lo que debo recodificar adecuadamente al mundo externo con el que me toca lidiar.

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